AUTOCUIDADO DE LA SALUD DEL ADULTO MAYOR
Guía de
orientación para el cuidado de la
salud de los adultos mayores.
Nutrición
La nutrición es un factor crítico para la salud. Para los adultos
mayores, la nutrición se convierte en algo muy importante en la salud
física y emocional. Las papilas gustativas desaparecen de una forma
progresiva, sobre todo en la parte anterior de la lengua, por lo que
disminuye la capacidad para diferenciar los sabores dulces y salados.
Este hecho también influye en la preferencia alimentaria y puede
determinar el consumo excesivo de dulce, sal, y por ende, tener una
dieta poco equilibrada. La menor sensación de gusto y olfato reduce a
veces las posibilidades de disfrutar de la comida, lo que provoca que se
consuma menos alimento. Otros problemas frecuentes y asociados son los
de la dentición, como es la pérdida de piezas dentales, que reducen la
fuerza masticatoria.
Todo lo anterior influye en la selección de los alimentos y motiva una
menor ingesta de frutas y vegetales que constituyen fuentes esenciales
de fibra dietética. La ingesta de proteínas también
disminuye con los problemas de masticación. Cuando la enfermedad
periodontal determina una desaparición de la dentadura natural, se
utilizan prótesis. La posibilidad de masticar con la prótesis es mucho
menor si se compara con la de los dientes naturales. Algunas prótesis no
se ajustan bien, producen molestia y con frecuencia no se utilizan para
comer; aconseje revisar la prótesis por el dentista.
La disminución de la agudeza visual, la sordera, la cirrosis y la
enfermedad de Parkinson se asocian a menudo a una menor capacidad para
realizar las actividades instrumentales de la vida
diaria. Todas estas pérdidas impiden obtener y preparar el alimento
adecuadamente. Cuando la elección de los alimentos queda restringida por
problemas masticatorios o por limitaciones físicas que impiden la
preparación de la comida, el resultado suele ser una dieta rica en
hidratos de carbono (estos alimentos suelen ser más económicos y
requieren menos preparación).
La disminución de la actividad metabólica como consecuencia de la
reducción de masa corporal magra y del menor ejercicio físico, puede
estar relacionado con el descenso del apetito.
Los cambios de la movilidad gastrointestinal y el aumento del tiempo de
tránsito intestinal, se acompañan también de una sensación precoz de
saciedad y anorexia.
El estreñimiento, que es un problema frecuente con la edad, también se
asocia a una mala nutrición y al uso de laxantes. Algunos procesos
fisiológicos o patológicos pueden alterar la absorción de los macro y
micronutrientes. La disminución del ácido clorhídrico y la pepsina
determina una menor digestión de las proteínas; además, la disminución
del ácido clorhídrico reduce la absorción del hierro y calcio; el
descenso o la ausencia del factor intrínseco contribuye a la deficiencia
de vitamina B 12 (al igual que el descenso en la producción de ácido,
reduce la capacidad para separar la vitamina B12 de su fuente proteica).
Otro aspecto esencial de la nutrición es el de la ingesta de líquidos.
Son muchos los cambios que ocurren con el envejecimiento, que hacen que
los adultos mayores muestren un mayor riesgo de deshidratación. Los
factores fundamentales son un descenso del agua orgánica total,y la
disminución de la capacidad de concentración en la orina. La indicación
de beber líquidos suele pasar desapercibida durante el asesoramiento
nutricional y es tan importante o más que otras intervenciones.
La prescripción de una ingesta de líquidos de 30 ml/kgs parece
razonable, a menos que existan otras enfermedades que obliguen lo
contrario. Por ejemplo: insuficiencia cardiaca congestiva. Beber la
cantidad adecuada de líquidos es fundamental para una digestión y
funcionamiento intestinal normales.
Los ingresos económicos reducidos se asocian indudablemente a un mayor
riesgo de malnutrición. A menudo, los alimentos más económicos muestran
un menor contenido de nutrientes y mayor contenido de sal (alimentos
enlatados). Las personas con ingresos limitados deben elegir con mayor
cuidado los alimentos para mantener una dieta equilibrada.
El aislamiento social, las personas que viven solas, la depresión, las
alteraciones cognitivas (dificultad de aprendizaje) y el consumo regular
de alcohol también se asocian a malnutrición. El declinar del estado
funcional (físico o cognitivo) conduce a una pérdida de la independencia
y a un mayor aislamiento social. La pérdida de las actividades
cotidianas, reducción de la actividad física y de la movilidad,
representa factores de riesgo importantes de malnutrición.
La detección de las enfermedades crónicas como factor de riesgo de
malnutrición es muy importante. Algunos problemas gastrointestinales se
relacionan con las náuseas frecuentemente y la anorexia. La diarrea y el
estreñimiento también guardan relación con una ingesta insuficiente. Es
frecuente imponer restricciones dietéticas a los pacientes con
enfermedades crónicas. La diabetes mellitus, la enfermedad de las
arterias coronarias, la insuficiencia cardiaca congestiva y la
hipertensión, son enfermedades que se tratan con restricciones
dietéticas de los azúcares, grasas o sal. Estos tres componentes de la
dieta son los principales responsables del sabor de la comida.
La disfunción cognitiva y la alteración del ánimo se relacionan con la
malnutrición, puesto que ambas pueden ser causa y consecuencia de malos
hábitos dietéticos. Las alteraciones cognitivas aumentan los problemas
para buscar y preparar los alimentos y para otorgar al alimento una
función importante de la vida. La depresión suele asociarse a anorexia,
pérdida de los placeres, rechazo de la propia persona y aumento del
aislamiento. La malnutrición proteico-calórica suele causar anorexia y
caída del ánimo, síntomas comunes de la depresión.
El tratamiento farmacológico crónico es frecuente en los adultos mayores
con enfermedad crónica y conduce a la polimedicación, que se relaciona
estrechamente con la malnutricíón.Es importante conocer la historia
medicamentosa, para identificar los fármacos asociados a anorexia,
alteraciones del gusto, irritación gastrointestinal o náuseas que
reducen la ingesta alimentaria y conducen a un estado de malnutrición.
Los medicamentos también ejercen otros efectos que influyen en la
absorción o eliminación de los nutrientes y alteran el metabolismo
vitamínico. Algunos ejemplos son el incremento en las pérdidas de
sodio-potasio y calcio causado por los diuréticos; la menor absorción de
vitamina B12, folato, hierro y calcio provocadas por los antiácidos, la
reducción de la biodisponibilidad de la vitamina D y del folato durante
el tratamiento con fenitoína y la inhibición de la absorción de zinc y
calcio por los suplementos de hierro.
Factores de riesgo asociados a Malnutrición de los adultos mayores
Alimentación inapropiada.
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Ingerir refrigerios frecuentemente, afecta la cantidad y calidad de la alimentación.
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Modificaciones de la dieta autoimpuesta o prescrita.
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Abuso del alcohol.
Pobreza.
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Salario bajo o jubilación con pensión baja o sin ella.
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Programas de ayuda económica limitada.
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Gastos en alimentos / recursos.
Aislamiento Social.
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Sistema de soporte.
Dependencia / Discapacidad.
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Estado funcional.
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Enfermedades discapacitadoras.
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Inactividad/ inmovilidad.
Enfermedades o Trastornos Agudos / Crónicos.
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Alteraciones cognitivas o emocionales.
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Problemas bucales.
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Alteraciones sensoriales.
Tratamiento Farmacológico Crónico.
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Prescrito o autoimpuesto.
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Polimedicación (tomar varios medicamentos a la vez).
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Curanderos
Valoración del Estado Nutricional
La valoración del estado nutricional merece una consideración especial;
las alteraciones fisiológicas relacionadas con el envejecimiento
influyen en la importancia clínica del estado nutricional.Los cambios en
la edad avanzada que suelen acompañar a los de malnutrición
proteico-calórico se relacionan con una disminución de la masa corporal
magra, metabolismo basal y fortaleza muscular, masa ósea, inmunidad
celular, síntesis de anticuerpos y respuesta de los granulocitos a las
infecciones.
Otros indicadores del estado nutricional son los parámetros
antropométricos y bioquímicos. Los cambios de peso, siempre que no sean
cambios del estado hídrico con retención de líquidos, ni pérdidas
voluntarias (dietas adelgazantes), constituyen uno de los parámetros
fundamentales para la valoración nutricional y también un parámetro
importante de las alteraciones de la masa corporal magra.
La disminución de la talla es una de las secuelas habituales de la edad
avanzada. Este descenso obedece a cambios en discos intervertebrales, en
las propias vértebras, postura y densidad ósea. La medición real de la
talla del paciente es complicada por el arqueamiento de la espalda. Se
puede utilizar la talla previa a los cambios de la edad y restar
aproximadamente 5 centímetros para tener en cuenta los factores
mencionados.
Autocuidado
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Consume alimentos variados que contengan proteínas, hidratos de carbono, lípidos, sales
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minerales tales como magnesio, hierro, zinc, cromo, selenio, yodo, fósforo, calcio y vitaminas.
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Consume regularmente alimentos ricos en fibras, por ejemplo salvado de trigo, fideos de tipo
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integral, lentejas, peras con cáscara, manzana, naranja, plátanos, zanahoria, brócoli, espinacas,
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etc.
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Mantén el peso corporal adecuado a tu edad / talla.
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Evita el exceso de grasas totales, de grasas saturadas (10%) y grasas insaturadas (20%), y consumir de preferencia carnes blancas (pollo, pavo, pescado); de las carnes rojas escoger las carnes magras.
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Evita el uso excesivo de sal y azúcar.
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Bebe líquidos, mínimo 2 litros en 24 horas.
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Toma tu cena entre las 19 y 2O horas, y trata de permanecer activo hasta una hora antes de acostarse.
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Realiza actividad física de grupo.
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Disminuye el consumo de alimentos fritos, prefiere las comidas preparadas al horno, asadas, a la plancha, al vapor o cocidas en agua.
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Evita comer en exceso fuera de las horas de comida; e ingiere raciones pequeñas y mastica lentamente.
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Cuida tu dentadura y realiza visitas periódicas al dentista.
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Bebe alcohol con moderación si existe la costumbre de hacerlo.
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No tengas ayunos prolongados, procura hacer cuatro comidas diarias, especialmente la cena.
Recomendaciones para la Familia
Proporciona al adulto mayores alimentos que tengan aspecto, color y
sabor agradables; sazónalos con las hierbas y especias permitidas; sirve
la comida caliente adecuadamente, lo mismo para la fría. El entorno debe
ser acogedor, con una temperatura adecuada, todo esto contribuye a
mejorar el apetito.