AUTOCUIDADO DE LA SALUD DEL ADULTO MAYOR
Guía de
orientación para el cuidado de la
salud de los adultos mayores.
Alcohol y su relación con la salud
El problema del alcoholismo no distingue edades, clases sociales o sexo.
Es una enfermedad más común de lo que se cree entre las personas adultas
mayores, pero por lo general tiende a ocultarse, lo cual propicia que
este padecimiento esté mucho menos atendido en este sector de la
población.
Muchas de las personas que sufren del alcoholismo son renuentes a
aceptarlo y rechazan ayuda. También la familia y los amigos tienden a
negar que existe un problema al respecto. En ocasiones el bebedor se
justifica diciendo “algún placer me tengo que dar”, porque muchos lo
aceptan o lo justifican como natural.
Cabe mencionar que este problema tiende a incrementarse entre las
mujeres y será más evidente en la vejez de las mujeres que hoy tienen
alrededor de cuarenta años, ya que entre ellas beber alcohol se está
volviendo una práctica de mayor aceptación social.
Es difícil diagnosticar los problemas de alcoholismo. A veces, los
síntomas de éste se confunden con el proceso de envejecimiento. Hay
distintos tipos de bebedores: los que han tenido problemas
con la bebida durante décadas y los que empezaron a beber a edad
avanzada, muchas veces debido a problemas como pérdidas, soledad,
jubilación, salud deficiente o bajos ingresos.
Lo importante es detectar si la bebida está causando problemas en el
organismo o en el comportamiento, pues nos está indicando que hay que
atenderlo.
Los signos potenciales de un problema con la bebida incluyen caídas,
equilibrio inestable, confusión, lapsos en la memoria, ansiedad, anemia,
mal nutrición, pérdida de peso, comportamiento alejado o agresivo,
depresión, insomnio, cansancio e incapacidad para cuidar de sí mismo.
Otros comportamientos que se presentan son: beber para calmar los
nervios, para olvidar preocupaciones o reducir la depresión, mentir
sobre los hábitos de beber, beber solo, incrementando la frecuencia y
lastimarse a sí mismo cuando lo hace. Durante los períodos en que no
bebe frecuentemente se vuelven irritables, resentidos y necios.
El primer paso para comenzar una cura es aceptar que se tiene problemas
con la bebida, el siguiente es buscar información sobre un lugar
adecuado donde proporcionan ayuda.
Efectos del alcohol en la salud.
El proceso físico del envejecimiento intensifica los efectos del
alcohol, se modifica la manera en que el alcohol es absorbido y removido
del organismo. En general su tolerancia disminuye al mismo tiempo que se
envejece. Afecta más fuerte y por un período más largo de tiempo.
Si eres un adulto mayor que bebes corres el riesgo de experimentar
problemas de salud por las reacciones que se desatan cuando se combinan
alcohol y medicinas. Estas reacciones incluyen efectos peligrosos sobre
el juicio o discernimiento, lentitud en los reflejos, además falta de
coordinación. La combinación de alcohol con medicinas te puede causar
graves problemas, especialmente los tranquilizantes, barbitúricos,
calmantes y antihistamínicos.
Las bebidas alcohólicas en exceso ponen siempre a la persona adulta
mayor en menores condiciones de resistencia a las enfermedades, entre
otras cosas porque bajan las defensas que
tiene el organismo contra algunas sustancias que contiene el alcohol,
además de que todos los aparatos y sistemas del organismo se afectan. Su
consumo prolongado puede causar derrames cerebrales, arritmia cardiaca y
deterioro intelectual. A pesar de todo lo expuesto, “se considera que si
eres un adulto mayor que ha tomado desde siempre pequeñas cantidades de
alcohol (una o dos copas al día), y si no está contraindicado, en
general no hay por qué suprimirlo, ya que puede ser la vía para un
cierto bienestar sin peligro para tu salud”. Aunque hablar de “pocas
cantidades de alcohol” puede ser muy relativo, porque lo que puede ser
poco para ti, se convierte en mucho para otros.